Mi viaje a Argentina
Laura Clark*
En 2022 Evan (mi pareja) y yo fuimos a Argentina para nuestras primeras vacaciones juntos. No solo me sentía emocionada por visitar Argentina, sino también por viajar junto con mi pareja. Estábamos muy emocionados porque era un viaje de tres semanas y no teníamos planes. A mí me parece que es el mejor estilo de viajar.
El viaje empezó antes del vuelo a Argentina, con un viaje en carretera por todos los Estados Unidos. Empezamos en California, con nuestro perrito, y terminamos en Michigan, donde viven mi mamá y mi padrastro. Les dejamos el perro (que se llama Benito) y viajamos desde Detroit a Buenos Aires. Aunque mis papás lo cuidan muy bien, no quería dejar a Benito.
Buenos Aires, el primer lugar que visitamos, es una maravilla. De no haber habido movimientos migratorios de diferentes partes del mundo, la ciudad no tendría la misma magia. La ciudad combina las influencias europeas con un alma hecha de los sueños del pasado, los sueños del futuro y el ánimo de todos los que viven allí. Comimos tanta comida: las pizzas fugazzetas (digo que prueben esta pizza rellena de queso y cebolla), las empanadas, las carnes, inclusive los postres. También tomamos muchos vinos porque mi pareja es enólogo. (Yo no sé mucho de vinos y lo prefiero así porque es más barato). Visitamos sitios famosos en Buenos Aires, como La Recoleta, el Obelisco y La Casa Rosada, entre las comidas.
En seguida, viajamos a Ushuaia, una ciudad en la isla Tierra del Fuego, conocida por su naturaleza y proximidad a la Antártida. En Ushuaia fuimos en barco por el canal Beagle, el cual usaba Charles Darwin en sus viajes. También hicimos un vuelo turístico en un avión chiquito (con 4 asientos) que me asustó mucho. El piloto insistió en que el avioncito era seguro. Yo, en el avión, me moría de miedo. Evan estaba bien relajado.
Por causa de mi miedo al avión, quería quedarme en el suelo. Hicimos senderismo en un parque nacional y subimos caminando un glaciar hasta una laguna en la cima. No existe la posibilidad de que haya una laguna más linda.
Más adelante viajamos a Buenos Aires y tomamos un autobús al norte de Argentina y las cataratas del Iguazú. La ciudad está ubicada en la frontera con Brasil y Paraguay. Un día desayunamos en Argentina, almorzamos en Paraguay y cenamos en Brasil. Hicimos un día dividido entre los tres países no por hacer turismo, sino porque fue el logro de un sueño mío. Pese a ese horario, no estuvimos mucho tiempo en cada país.
Otro día caminamos por el parque argentino y el parque brasileño también y vimos las cataratas desde los dos miradores. En el lado brasileño había balsas y viajamos en una más allá de todas las cataratas. Ese día hizo mucho frío. Granizaba y nos golpeaba el granizo. Lo que más me gustó fue que había solidaridad entre los pasajeros. Fue una experiencia linda que valió la pena.
Por último, regresamos a Buenos Aires y pasamos unos días allí. Nos la pasamos comiendo durante la mayor parte del tiempo, excepto cuando tomábamos vino. Me pareció difícil que terminaran las vacaciones. Volvimos a Estados Unidos con el mejor recuerdo de un viaje: los recuerdos preciosos de unas vacaciones inolvidables.
*Estudiante de Estados Unidos del curso Español 7
Profesora: Sofía Bautista
CEPE-CU. UNAM, Ciudad Universitaria
Imagen: https://turismoushuaia.com/zonas/ciudad-ushuaia/
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