El último tren de la tarde
Chico Negro*
Cada tarde Mateo iba a la estación de tren sin una razón clara. No viajaba, no trabajaba allí y no esperaba a nadie. Simplemente le gustaba sentarse en un banco viejo y mirar a las personas que iban y venían. La estación era un lugar lleno de historias silenciosas.
Mateo tenía treinta años y vivía solo en un pequeño apartamento cerca del centro. Trabajaba como bibliotecario y su vida era tranquila, quizá demasiado tranquila.
Un martes gris, mientras el último tren de la tarde llegaba, Mateo vio a una mujer sentada frente a él. Tenía un libro en la mano y una bufanda azul. Cuando levantó la mirada sus ojos se encontraron por un segundo. Ella sonrió de forma natural, sin prisa, y volvió a leer.
Durante varios días la mujer apareció a la misma hora. Nunca hablaban, pero compartían el silencio. Mateo empezó a llegar más temprano solo para verla. Pensaba en ella durante el trabajo y se preguntaba quién era, a dónde iba y por qué siempre tomaba el último tren.
Una tarde el tren se retrasó por la lluvia. La estación estaba casi vacía. La mujer cerró su libro y suspiró.
—Este tren nunca llega a tiempo —dijo ella, rompiendo el silencio. Mateo se sorprendió, pero sonrió.
—Tal vez espera el momento correcto —respondió.
Ella rió suavemente. Hablaron de cosas simples: libros, lluvia, la ciudad. Su nombre era Clara y trabajaba como traductora. Cada día viajaba para cuidar a su madre enferma.
Cuando el tren llegó, Clara se levantó.
—Mañana no vendré —dijo. Pero me alegro de haber hablado contigo. Mateo sintió una mezcla de alegría y tristeza.
—Yo también —contestó.
Al día siguiente Mateo fue a la estación, como siempre. Clara no estaba. Pero en el banquillo encontró un trozo de papel. Estaba escrito en él: “A veces una conversación corta puede cambiar un día entero. Gracias.”
Mateo sonrió. Por primera vez entendió qué era lo que faltaba en su vida. Conexiones reales, aunque fueran breves. Desde ese día dejó de ir a la estación… y empezó a vivir de verdad.
*Participante del concurso de relatos breves Hablando y escribiendo en español en Irán.
Instituto de Lengua Española Alborz, Irán
Imagen: www.magnific.com


