Reencuentro en México
Cristina da Silva*
México me devolvió algo que ya no recordaba dentro de mí: mi autoestima. Como si, entre colores, sabores y caminos inesperados, me hubiera reencontrado conmigo misma.
Llegué con dudas, con miedos, pero también con una esperanza silenciosa. Y en ese proceso, me fui reconstruyendo poco a poco, redescubriendo mi fuerza, mi esencia, mi lugar en el mundo. Mi familia fue mi raíz, mi sostén en cada paso. Y aquí la vida me regaló encuentros que se volvieron hogar: amigos que dejaron de ser solo amigos para convertirse en familia, en abrazo, en presencia.
Aprendí a amar este país de una forma que nunca imaginé. Y sin darme cuenta, él también me fue abrazando, transformando, devolviéndome partes de mí que creía perdidas. Casi dos años después, me miro y me reconozco distinta… más fuerte, más segura, más viva.
Y entiendo que no se trata solo del lugar, sino de todo lo que floreció dentro de mí. Porque al final, no solo construí una vida aquí: me encontré conmigo misma y construí un hogar. México no fue solo el lugar donde llegué. Fue el lugar donde volví a mí.
* Estudiante de Brasil del curso Español 5
CEPE-Polanco, UNAM, Ciudad de México
Imagen: Thelmadatter - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12400575
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