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Las cosas malas siempre le pasan a la gente buena

Christopher Serrano* 

Las cosas malas siempre le pasan a la gente buenaAntes de todo lo que pasó mi abuela vivía en México con su familia. Llevaban una vida sencilla, pero estable. Con ella vivían mi mamá, mi tía y mi tío. Todos vivían en Aguascalientes, juntos y apoyándose en todo momento. Aunque no tenían grandes lujos, lo que tenían era suficiente para salir adelante y, más que nada, seguir unidos como familia.

Mi abuelo siempre ha sido una persona trabajadora y ambiciosa, con el gran deseo de mejorar su situación económica y darles a sus hijos una vida mejor. Desde que era joven siempre buscó oportunidades para crecer, pensando no solo en él, sino también en su familia, que dependía de su esfuerzo.

Con el tiempo mi abuelo empezó a trabajar como contador para una compañía de construcción de casas en Aguascalientes. Decidió invertir en ese negocio con la idea de construir muchas casas y luego venderlas para obtener ganancias. Para lograr esta meta, su patrón le dijo que él tenía que contratar a las personas que instalarían las ventanas y las puertas en las casas. Después de hablar con varios proveedores, comenzaron a terminar las casas y él les prometía que en cuanto se vendieran les pagaría todo lo que les debía.

Al principio todo parecía ir bien. Tenía planes sólidos y confianza en el negocio. Sin embargo, la situación del país empezó a cambiar. En ese tiempo el gobierno enfrentaba problemas económicos y corrupción que afectaron muchas áreas, incluyendo el mercado de bienes raíces. Estos cambios hicieron que las ventas fueran mucho más difíciles de lo esperado. Lo que parecía una gran oportunidad se convirtió en un problema. Aun así, mi abuelo siguió adelante, confiando en que las cosas mejorarían.

Con el tiempo la situación empeoró. Las casas no se vendieron como esperaba y las deudas comenzaron a acumularse rápidamente. Las personas que había contratado empezaron a exigir su dinero, pero él no tenía cómo pagarles. Además, surgieron problemas con los terrenos y con las personas involucradas en el proyecto.

Un día el patrón de mi abuelo lo llamó a su oficina para firmar unos documentos. Sin embargo, lo traicionó. Mi abuelo no sabía que lo que estaba firmando era para cederle las casas a su patrón, dejándolo sin propiedades que vender y sin forma de pagar sus deudas. La presión económica y emocional fue muy fuerte. Todo el esfuerzo, tiempo y dinero que había invertido se perdió.

Mi familia también sufrió mucho. Demandaron a mi abuelo y el gobierno fue a su casa a quitarles sus pertenencias para tratar de pagarles a las compañías. Se quedaron sin nada.

Debido a todas estas dificultades, mi abuelo tomó una decisión muy importante: emigrar a Estados Unidos en busca de un mejor futuro para él y su familia. No fue una decisión fácil. Tuvo que dejar todo en México y empezar de nuevo en un país diferente, ya que nadie quería darle trabajo debido a las deudas que tenía.

Al llegar a Estados Unidos enfrentó muchos retos. Tuvo que adaptarse a un nuevo idioma y cultura. Empezó desde cero, trabajando en lo que podía para salir adelante. A pesar de las barreras del idioma y la falta de dinero, logró estabilizarse. Todo lo hizo por su familia, siempre pensando en darles una mejor vida.

Al final todas estas experiencias cambiaron completamente la vida de mi abuelo y de mi familia. Aunque pasó por momentos muy difíciles, su decisión de emigrar le dio una segunda oportunidad. Gracias a eso pudo construir una vida mejor y darle a su familia lo necesario para vivir bien.

Si todo esto no hubiera pasado, definitivamente yo habría nacido en México.

*Estudiante de Estados Unidos del curso Español 2040
 Profesor: Edgar Vargas
 Universidad de Colorado Boulder

Imagen: https://es.dreamstime.com/arquitectura-t%C3%ADpica-de-aguascalientes-en-m%C3%A9xico-del-casco-antiguo-image318937027


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