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Cuando ya no éramos

Sahel Khodabande*

Cuando ya no érmaosEra temprano en la mañana cuando me desperté sobresaltada por el sonido de los truenos. Me dije a mí misma que ya no debía volver a dormir y que era mejor levantarme y ocuparme de mis cosas. Salí de la cama y abrí la puerta de mi habitación. A diferencia de otras mañanas frías, ahora el aire estaba cálido y agradable.

Mi papá salió del baño, lo abracé y le dije: «¡Buenos días!» Me besó la frente y yo añadí: «Mientras te preparas, voy a hacer el desayuno. Tú ve a despertar a mamá y a mi hermana.»

Fui a la cocina. El sol ya había salido. Cuando abrí la ventana, escuché el canto de los pájaros y sentí la brisa fresca en mi cara. Saqué los ingredientes del desayuno del refrigerador y empecé a cocinar. Puse una canción y, llena de energía, hice todo rápidamente. Minutos después, el desayuno estaba listo. Puse la mesa y llamé a todos: «¡Despierten!» Una vez… dos… tres veces… pero nadie respondió.

Fui a sus habitaciones y no había nadie. De repente recordé que en un gran accidente perdí a mi papá, a mi mamá y a mi hermana; solo yo sobreviví… con muchos huesos rotos. Todo se volvió oscuro, el aire frío y me faltó el aliento. Me di cuenta de que la casa solo es cálida con familia. Aunque tengas techo, sin ellos se siente como si estuvieras desamparada.

Me senté en el suelo, me cubrí la cara con las manos y pensé: «¿Cómo seguiré?» Lloré un momento y luego me levanté. El sol seguía saliendo y comprendí que, aunque estaba sola, todavía podía vivir… y seguir adelante.

*Participante del II Concurso de relatos breves Hablando y escribiendo en español en Irán
  Instituto de Lengua Española Alborz, Irán

Imagen: https://www.magnific.com/


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