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Mi aventura con el español

Agnieszka Kaczmarczyk*

Mi aventura con el españolEs increíble darse cuenta de que hace solo 14 meses, no era capaz de decir una sola frase en español. El término «políglota» no es una palabra que yo utilizaría para describirme. Pienso en mí como una persona a la que le cuesta aprender idiomas. Hoy en día, aunque mi español aún está lejos de ser perfecto y todavía tengo mucho que aprender, me siento funcional con este idioma y estoy contenta con el progreso que he hecho. Hoy me gustaría compartir mi historia de aprendizaje del español. 

El español llegó a mi vida como resultado de cosas diferentes. Es uno de los idiomas más hablados en el mundo. Como persona a la que le gusta viajar mucho, saber cómo hablar español abre nuevas posibilidades para conocer lugares y culturas hispanohablantes. Pero mentiría si te dijera que el hecho de que la lengua materna de mi pareja sea el español no influyó en que empezara a aprender el idioma. No saber español fue una verdadera lucha para mí cuando visitaba a sus padres y su familia y también cuando viajaba a Latinoamérica. Por mucho tiempo usábamos una mezcla de español e inglés en los encuentros familiares, pero cada vez tenía que preguntar sobre el contexto y otros detalles. Necesitaba ayuda para expresar mis pensamientos. Recuerdo una situación de nuestro viaje a Madrid. Visitamos a unos amigos de la familia de mi novio allí y una vez estaba sentado en la mesa de la cocina con uno de nuestros anfitriones. Ya era el quinto día de nuestro viaje y recibimos mucha hospitalidad de su parte. Tenía muchas ganas de darles las gracias por todo, pero no pude por la barrera del idioma. Para entonces ya había empezado a utilizar la aplicación Duo Lingo, pero solo me proporcionaba algunas palabras sencillas (y aleatorias) y no podía expresar este simple pensamiento por mí misma. 

Me sentía cada vez más frustrada y me di cuenta de que aprender español me iba a abrir nuevos horizontes. Quería entender más, quería ser más independiente y simplemente sentía curiosidad por el mundo que me rodeaba. Además, en este tiempo de mi vida, vivía en Berlín, tenía 33 años, y me sentía un poco perdida en la vida. Creo que necesitaba un cambio y, junto con mi novio, decidimos mudarnos a México (de donde es su madre y donde vive una gran parte de su familia) por medio año. Queríamos descubrir cómo sería vivir allí (ya que no estábamos del todo contentos con nuestra vida en Berlín) y conocer más la cultura y la gente de México. También quería intentar aprender el español. Dejé mi trabajo en Berlín, abandoné mi apartamento y guardé todas mis pertenencias en el sótano de mis amigos.

Y así fue. Llegamos a CDMX a finales de noviembre de 2023, planeando quedarnos allí casi medio año (este es el tiempo que podía estar allí sin solicitar visa). Los comienzos con la logística fueron fáciles para nosotros ya que mi novio conoce el idioma y tiene su familia allí. Alquilamos el apartamento de su familia, situado en Copilco, que técnicamente es una parte de Coyoacán, pero un poco lejos de la parte histórica de este barrio. Nuestro apartamento estaba más cerca de la UNAM y la línea número 1 del metrobús. Con mucho tiempo libre, (mucho) más sol que en la Alemania invernal, empecé un nuevo capítulo en mi vida.

*Estudiante de _______del curso Cultura mexicana en doce crónicas
Profesor: Horacio Molano
CEPE-CU, UNAM. Ciudad de México


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